Cosijopii el último dignatario binizáa

Por Juan de Dios Gómez Ramírez / Binigulazáa

Cosijopii cuyo nombre se interpreta como Rayo del Aire (J. Carriedo. 1910; Martínez Gracida. 1888). Cosijo o Guziu. Guzi, rayo; xoo, temblor vibración fortaleza (W. Cruz). Guzi, Rayo; Xoo o xu, Temblor, movimiento; Be o bi, Viento, aliento: Guzixubi, Rayo que sacude el viento (Florinda Luis Orozco, comunicación personal).

Su nacimiento y los tiempos de formación

De acuerdo con el padre Gay, Cosijopii debió haber nacido en el año de 1486, debido a que fue después de la guerra sostenida entre los mexicas y los zapotecas en la fortaleza de Guiengola, en la que luego de un largo sitio, el tlatoani de Tenochtitlan, Ahuizotl se decide pactar con Cosijoeza a través del matrimonio con su hija, Coyolicatzin o Pelaxiya (Copo de Algodón), hermana o prima de Moctezuma. Por lo que, en tiempos de la irrupción militar española a Oaxaca en 1521, Cocijopii ya era Coquítao de Tehuantepec y debió contar “con una edad lo menos de cuarenta años, pues tenía una hija de veinte o veinticinco de nacida.” (Gay. P. 94).

Aunque el historiador Juan Carriedo sostiene que al poco tiempo de la muerte de Ahuizotl en 1502, Coyolicatzin da a luz a Cosijopii, es decir que, a la llegada de los españoles a Valles Centrales, tendría alrededor de 16 o 18 años, además de que Cosijoezaa había subido al trono en 1487, sucediendo a su padre Zaachila III, y por lo que la guerra contra los mexicas en Guiengola la ubica un poco antes de 1500. El caso es que, en el nacimiento de Cosijopii no hubo buenos augurios para el infante. “Cuando los astrólogos observaron el vuelo de las aves, el aullido de las fieras, y el rojo pálido de las grandes ráfagas que se alzaban en el horizonte, exclamaron: _ ¡El príncipe comenzará a reinar con el horror y asombro del rayo, y terminará cual viento desvanecido en la noche de la desgracia!” (Carriedo. 2010).

Cosijopii, fue el tercer hijo de los cinco que tuvo Cosijoeza. El primero se llamó Vitopáá quien murió muy pequeño, del segundo Ñaatipa (Brazo Fuerte) no se tienen muchas noticias de él (Martínez.1888), pues se duda si ambos o solo el primero, fueron hijos de Coyolicatzin y de un matrimonio anterior de Cocijoeza. La cuarta hija fue Pinoopiáá y la quinta fue Donaaji, quien al bautizarse recibió el nombre de Magdalena, (Gay. 1990) o Juana. (MARTÍNEZ. 1888).

Es de suponerse que, desde muy pequeño aprende al mismo tiempo la lengua de su padre el didyaza y la de su madre el nahuatl, pues en aquel tiempo esta última era la lengua franca en el comercio y las relaciones diplomáticas. Además, durante su infancia, con seguridad aprendió la lengua mixteca, pues eran sus vecinos que habitaban Cuilapam, con quienes se mantenía relaciones políticas, de amistad y de parentesco muy cercanas. Ya en la edad escolar, Cosijopii es enviado a la escuela en Teitipac y probablemente a Dainzú y Mitla donde recibe una educación muy esmerada, pues se le prepara para ser gobernante y sucesor de su padre. Es entrenado en al manejo de las armas, en la lectura y escritura de los códices o libros de aquel entonces, así como en los ceremoniales religiosos donde tendrá que oficiar como sacerdote de alta jerarquía.

El Coquitao de Tehuantepec y su familia

Se sostiene que Zaachila I dominó militarmente el istmo de Tehuantepec, expulsando a los ikoots o huaves, que ocupaban desde Jalapa del Marqués, Tehuantepec y Juchitán, hasta la región en la que actualmente se encuentran asentados, alrededor de la Laguna Superior. Sin embargo, las constantes incursiones mexicas por el istmo en su afán de controlar las rutas comerciales hacia el Soconusco, obligan a Cosijoeza a guarnecer su territorio en aquella región, ungiendo a su hijo Cosijopii, coquitao de Tehuantepec.

“Siendo Tehuantepec una pertenencia del reino zapoteca y muy distante de la capital, dispuso Cocijoeza erigir un nuevo reino bajo el cetro de su hijo Cosijopii que fue coronado con solemne pompa después de haber elegido para esposa a la bella Zeetoba.” (Carriedo. 1910) “Zeetobaa, joven de catorce años, de lindo rostro y talle esbelto, hija de una noble casa de Macuixochitl... era según él, una pareja digna y envidiable a la vez.” (Martínez. 1888).

En un documento posterior de 1572, estudiado por M. Oudijk, iniciado por doña Magdalena de Zúniga, contra el fiscal de su majestad, aparece como “viuda del primer cacique de Tehuantepec, Don Juan Cortés (Cosijopii), en favor de sus hijos Don Felipe Cortés, Don Juan Bautista y Doña Juana” (Aujdik. P. 278-9) En este artículo el investigador analiza otro documento con fecha de 1730, donde un “supuesto cacique de Antequera (Oaxaca) Don Antonio de Velasco y Moctezuma de Austria, sostuvo que descendía de Cosijoeza” presentó un testimonio donde entre otras cosas importantes afirma que estando Cosijoeza en Tehuantepec “casó dicho Gosigobi con una india de los guapis (huaves) llamada en su gentilidad Billosicachi” los cuales posteriormente fueron bautizados “a Gosobi de Teguantepeque le pusieron el nombre de d(o)n Juan de Belasco y Moctezuma de Austria lli su mujer doña Josepha de Cha(v)es”. (Aujdik. P. 287).

Pudo haberse tratado de otro matrimonio de Cosijopii o como señala Aujdik, pudo tratarse de Cocijopii I, abuelo del hijo de Cosijoeza ya que este Cosijopii II se bautizó con el nombre de Juan Cortés, aunque en ambos casos este matrimonio tenía un sentido político “pues, tomando una mujer huave como esposa, evitaba futuros problemas de legitimidad”. (Aujdik. P.289). Podemos suponer que, el matrimonio con Billosicachi o Piuxicachi (Mi hijita Preciosa) permitió crear un vínculo con las autoridades ikoots o huaves y esto le acercaba al conocimiento de su lengua, y de sus costumbres para establecer acuerdos y arreglos diplomáticos.

Martínez Gracida nos dice que la unción de Cosijopii se realizó en Zaachila el 18 de enero de 1518, en la cual su padre Cocijoezaa le dirige las siguientes palabras: “Principe Cocjopii: El Rey Cosijoezaa, vuestro padre, favorecido por Dios y por el valor de los zapotecas y mixtecas, conquistó el reino de Tehuantepec en 1497, después de siete meses de continua guerra con los mexicanos. Ni la ambición de ensanchar el territorio, ni el deseo de hacerme grande, fueron los móviles que me indujeron a esta campaña; origen más noble reconoció, la reivindicación de nuestro derecho.”

Antonia Gay, menciona que Cocijopii y doña Magdalena tuvieron dos hijos Felipe y Hernando Cortés, quienes en 1563 sucedieron a su padre el gobierno indígena de Tehuantepec “sin el ascendiente y los talentos de Cosijopii, sin la superioridad que da el recuerdo de gloriosos hechos personales... por lo que... fueron poco respetados y mal obedecidos por sus súbditos”. (Gay P. 220) Sin embargo, tuvo “Una hija bastarda de Cosijopii (que) fue constantemente amada por los tehuantepecanos”. Posiblemente se trata de doña Juana que se menciona en el documento de 1572 citado por M. Aujdik.

“Vos sois ese hijo, y cumplo mi promesa: os declaro en presencia de Dios y del pueblo que nos escucha, REY DE TEHUANTEPEC; conservad esta herencia levantada por el valor de vuestra raza, como el legado más valioso que os ofrece la Zapoteca”. (Martínez. 1888).El nuevo Coquitao responde palabras que el destino hará no poder cumplir, sin que mediara la tragedia. “Poderoso Señor: Os agradezco con el alma la distinción que inmerecidamente acabo de recibir de vuestro amor y del poder Zapoteca que representáis: acepto la carga, no para mi provecho, sino para el bien del pueblo que confías a mi insuficiencia; y os ofrezco sostener su religión, sus leyes y sus derechos”. (Martínez.1888)

La diplomacia y las guerras con mexicas y mixtecos

Ante el asedio de los mexicas, Cocijopii realiza alianzas con los pueblos amigos del sur entre ellos los valientes chiapas “gente robusta y batalladora, venida de Nicaragua y establecida en una sierra inexpugnable.” Quienes se resistieron al poder mexica (Gay. P. 112) Al mismo tiempo establece relaciones diplomáticas con el gobierno de Moctezuma, protegiendo cuidadosamente el paso de sus ejércitos rumbo al Soconusco, como lo había hecho Cocijoeza cuando recién había contraído nupcias con su madre.

En 1505, Moctezuma envía un gran ejercito a Guatemala para aplacar algunos pueblos que se había levantado contra su dominio; Cocijoeza les permite el paso a los ejércitos mexicas, pero siempre acompañados con sus ejércitos para evitar cualquier desmán de los soldados nahuas. Pues bien sabía que las huestes de Moctezuma podían aprovechar cualquier descuido para acometer contra las poblaciones locales. Siendo cada vez una amenaza más inminente, ante las ambiciones de someter la región de Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec.

Sin embargo, no es posible aplacar las ambiciones desbordadas de Tenochtitlan, quienes desde 1484 con el gobierno de Ahuizotl mantienen una guarnición de Lu’ula, la cual había sido arrasada militarmente en 1494, y repoblándola con mayor número de mexicas, conformándose barrios alrededor de Huaxyacac, como ahora es nombrada por los invasores, obligando así a muchas poblaciones a pagar fuertes tributo al tlatoani de la gran urbe del Anahuac. Los zapotecos buscan alianzas con el pueblo ñuusabi o mixteco, para poner fin a este asedio.

En 1506 Cocijoezaa alcanza un acuerdo con los gobernantes o iza de Coixtlahuaca y de Sosala. Con el apoyo del poderoso iza de Achiutla y el de Tututepec, deciden deshacerse de los prepotentes mexicas asentados en Huaxyacac, invitándolos a un festín a Coixtlahuaca a donde acuden los soberbios nahuas, quienes después del banquete que se les ofrece y al regreso a la ciudad tomada como bastión militar, son emboscados en la cañada Duhuacoo (de S. Antonio) y son asesinados por los ñuusabi al mando del guerrero Nahuixochitl, pereciendo todos.

La noticia llega a Moctezuma II, tlatoani de Tenochtitlan hacia tres años, quien organiza un ejército al mando de Cuitláhuac y envía una campaña militar contra los ñuusabi, quienes se ha preparado para una gran envestida mexica logrando derrotarlos, con Nahuixochitl al mando, en la misma cañada donde emboscaron a los huaxacatenienses. Sin embargo, al retirarse, los mexicas, toman Huauhtla y su señor delata los planes bélicos de los ñuusabi, por lo que reorganiza sus tropas y vuelve a embestir la región mixteca. Estos a su vez confiados de que los ejércitos de Cuitláhuac retornarían a Tenochtitlan, descuidan la retaguardia dispersándose y son sorprendidos, siendo derrotado Nahuixochitl en Sosola, para después marchar y tomar Coixtlahuaca, quedando nuevamente abiertas las puertas a Valles Centrales.

Este suceso en vez de alejar las hostilidades, permite que Cuitláhuac penetrar a los valles, pertrechando fuertemente a sus tropas en Huaxyacac, provocando levantamientos en Yanhuitlan, Sosola y Mitla. Sin embargo, en esta última ciudad el guerrero mexica es burlado militarmente varias veces y cuando logra tomar la población sólo hace prisioneros a ancianos y heridos a los que traslada a Tenochtitlan para ser sacrificados a Huizilopochtli, motivándole comentarios adversos.

Los vaticinios funestos y la invasión hispana

Esta situación de tensiones bélicas prevalece cuando empiezan a llegar las noticias del arribo de los españoles a Yucatán y Veracruz, Cocijopii aconsejado por sus ministros y sacerdotes se traslada a la isla de Monapoxtiac en la Laguna Superior a consultar el oráculo de Guixepecochi, según cuenta Francisco Burgoa, había en una gran cueva una estatua representando a un hombre sentado en una silla con una mujer indígena hincada a manera de confesión, al cual llamaban “Corazón del reino”, ahí Cosijopii investido con su parafernalia de sumo sacerdote después de una ceremonia, salió y habló a su pueblo, anunciando la llegada “de enemigos por donde nace el sol, y serán unos hombres blancos, a cuyas fuerzas y armas no han de poder resistir todos los reyes de esta tierra, y nos han de quitar y sujetar miserablemente...” (Gay. P. 54).

El trato y la opresión que ejercían los mexicas sobre los pueblos que iban avasallando, generaba cada vez más animadversión y el arribo de Hernán Cortés planteó la disyuntiva de seguir sufriendo los excesos de los nahuatlacas o unirse al recién llegado para sacudirse de la humillante ignominia, y logrando ese objetivo esperar que los europeos cumplieran sus promesas de respetar a sus aliados, como habían sido las promesas al cacique gordo de Cempoala, quien ya se había aliado con los españoles contra Tenochtitlan.

Cocijoeza al tener noticias de que Moctezuma recibe a Cortés en su palacio y su abdicación a la Corona, envía un correo a Cocijopii, diciéndole: “Hijo mío: los dioses eternos han acordado quitar de nuestras manos el poder: tu invicto tío, obligado por disposiciones celestiales, acaba de recibir a los extranjeros bajo la techumbre de sus Palacios.

Convengamos tú y yo en hacer felices a nuestros pueblos, entregando este depósito a los Dioses, según lo han dispuesto su divino agrado.” (Carriedo. P. 92) “Si como creo, eres de mi parecer, te encargo nombres Embajadores, que, unidos a los míos, pasen a ver al jefe de los extranjeros, a quien le ofrecerán nuestra amistad y nuestros Reinos. Por este medio, siendo poderosos, conseguimos que nos sirvan y protejan fielmente”. (Martínez. P.54).

Cortés lo corrobora al señalar que “el señor de la provincia de Tecoantepeque, que es junto a la mar del Sur, y por donde la descubrieron los dos españoles, me envió ciertos principales y con ellos se envió a ofrecer por vasallo de vuestra majestad, y me envió un presente de ciertas joyas y piezas de oro y plumajes, lo cual todo se entregó al tesoro de vuestra majestad, y yo les agradecí a aquellos mensajeros lo que de parte de su señor me dijeron, y les di ciertas cosas que le llevasen, y se volvieron muy alegres.” (Cortés 3a. Carta P. 165).

Después de la caída de Tenochtitlan a manos de los españoles y sus aliados los cempoaltecas y los tlaxcaltecas, Hernán Cortés en su residencia en Coyoacán recibe noticias de Tepeaca (Segura de la Frontera) donde le informan que recibían constantes daños de los nativos de la provincia de Oaxaca, provincia en la cual Moctezuma aseguraba había mucho oro; por lo que envía a un destacamento de soldados españoles al mando del teniente de Segura de la Frontera (Francisco de Orozco) “y aunque los naturales de dicha provincia (se refiere a los mixtecos), se pusieron a resistirle y peleó dos o tres veces con ellos muy reciamente; al fin se dieron de paz, sin recibir ningún daño... y me informó como la tierra era muy buena y rica en minas, y me envió una muy singular muestra de oro de ellas.” (Cortés. 3a. Carta. P. 165).

Caída de Zaachila y sometimiento al invasor

Mientras tanto, la confianza de los ñuusabi con los zapotecos poco a poco se había venido desgastando, principalmente entre los vecinos de Cuilapam y Zaachila. Cosijoeza sospechaba que con los ñuusabi de Cuilapam en cualquier momento se desatarían las hostilidades pues eran vecinos muy cercanos; por lo que en mal momento decide tomar la iniciativa de atacar Cuilapam para expulsar a los mixtecos de los valles y así alejar cualquier amenaza. Sin embargo, fue una acción mal calculada y en el ataque los mixtecos reaccionan con bravura, derrotando a los zaachileños, por lo que Cocijoeza se ve precisado huir y refugiarse en el cerro de la Teta de María Sánchez, en terrenos del pueblo de Zeegache.

Esta fallida acción de Cocijoeza contra los cuilapenses y la noticia de su abdicación a la Corona hispana, enardeció los ánimos de los ñuusabi, poniendo sitio al cerro de María Sánchez, mientras se posesionaban de Zaachila y tomaban las poblaciones al norte hasta Huayapan, Tlalixtac y el Valle de Etla, expandiéndose por el sur hasta Chichicapam y Lachiláa. En tanto Cocijoeza, ya en aprietos, envía emisarios a los pueblos del valle de Tlacolula, Miahuatlan y Tehuantepec para acudir a su auxilio. Al mismo tiempo los iza de Tututepec y Achiutla atacan Tehuantepec para someter a Cocijopii, quien se ve impedido de acudir al apoyo de su padre, por lo que envía emisarios a Cortés para que fueran en auxilio de su padre. (Martínez. P.56, Gay P. 129).

Francisco de Orozco somete Huayacac y logra contener a los ñuusabi que mantenían sitiado a Cocijoeza, teniéndolo en una posición vulnerable durante varias semanas; más tarde lo restituye en Zaachila, ahora como vasallo del monarca español a quien tiene que pagar tributo. Le envía un mensajero a Cosijopii, con las noticias, quien también se ha liberado de Cazandoo, iza de Tututepec que al enterarse del sometimiento de Cuilapan, decide retornar a su ciudad para reorganizar sus fuerzas y esperar la llegada de los invasores hispanos.

“Gran señor – le dice el mensajero a Cosijopii – la invicta Zapoteca ha sucumbido al poder de las armas castellanas; vuestro padre Cocijoeza, arrojado de Zaachila por los mixtecas, ha pactado con los extranjeros una alianza humillante; si, humillante, porque pierde el trono, abdicando antes en favor de un Rey desconocido, al mismo tiempo que sus regalías: solo así ha podido salvar su vida y la de su augusta familia. El altivo guerrero del Valle, vencedor de los mexicanos, ya no es padre de sus pueblos, es.... Un mísero esclavo de ese Rey que llaman los extranjeros Calos V”. (Martínez. P.61).

Cosijopii envía un destacamento militar para apuntalar el apoyo a su padre, pero estas fuerzas, van a servir más tarde a los españoles para continuar sus campañas de dominación. En abril de 1922 Pedro de Alvarado, el cruel guerrero hispano llega a Tehuantepec con sus tropas, le cambia el nombre por Guadalcazar y se hospeda en el palacio de Cocijopii; después de presentarse y hacer sus falsas promesas que no va a cumplir, Cosijopii le responde: “Agradezco, ilustre capitán, vuestros ofrecimientos; y pues los cielos han permitido que nuestras regiones hayan sido visitadas por tan esforzados huéspedes, ellos serán recibidos cual lo merecen, fiando nosotros en sus ofertas caballerosos”. (Martínez. P. 69).

“La misma conducta que usó Cortés con el Monarca de México, guio Alvarado con los reyes de Teozapotlan y Tehuantepec: el disimulo, la perfidia y el engaño encubierto. No fue tan torpe Cosijopii en no imitarla; más esto sirvióle después para labrar su desgracia completa”. (Carriedo. P. 708) Sin embargo Cosijopii se valió de Alvarado para castigar al señor de Jalapa, quien se le había insubordinado, por lo cual le pagó diez cargas de oro y le puso a disposición 24 mil guerreros zapotecos. La ambición del español le llevó a cometer excesos, que en su juicio fue acusado de mandar a asesinar a 20 mil habitantes y abusar de la hermana del señor de Jalapa, el cual después que Alvarado somete la región chontal regresa a Tehuantepec y a su paso por Jalapa indulta a su Señor, después que Cosijopii lo había hecho. (Martínez. P.72).

Cocijopii es convertido al catolisismo

En el mes de junio de 1522 Cosijopii es bautizado en Tehuantepec, recibiendo el nombre de Juan Cortés Cosijopii de Moctezuma, convirtiéndose oficialmente en cristiano y vistiendo al estilo español, lo cual provoca un gran descontento entre el pueblo binizáa, siendo acusado de traicionar sus palabras y a su pueblo. Unos días después, subrepticiamente visita el oráculo de Monapoxtiac para consultar a sus divinidades; cuando obtiene una respuesta a sus dudas vuelve a Tehuantepec y reúne a su pueblo a quien le dice estas palabras: “He venido a vosotros, les dijo sentado en su trono, para echaros en cara vuestras injusticias y mal entendido celo de mi persona. He sido bautizado; más esto ha sido con objeto de encubrir mis ulteriores proyectos a la vista de nuestros opresores. Más adelante y cuando nuestra situación lo permita os daré la voz de alarma, os llamaré al combate y reivindicáremos nuestro honor mancillado por los enemigos de nuestra patria y de nuestros dioses”. (Carriedo P. 704).

Poco tiempo después muere su madre Coyolicatzin en Zaachila a la edad de 54 años, siendo sepultada en Teitipac. Su padre es bautizado tomando el nombre de Carlos Cocijoeza, abrazando el catolicismo. Y aunque no consta la existencia del documento el Sr. Manuel Ortega Reyes le dice a Martínez Gracida que posee una carta que el rey Carlos V le envía a Cocijoeza donde los invita a visitar la corte de España “Me ha informado mi leal vasallo, Hernando Cortés, de tu poderío y grandeza y que eres Emperador como yo; deseando conocerte, quiero que vengas a España, para lo que ya mando se te den 5,000 ducados de Provincia a Provincia, a fin de que hagas el viaje cómodamente y con el lujo que requiere tu rango, más una escolta de seguridad: pero si por tu ancianidad no puedes caminar, entonces te suplico me mandes a tu hijo, a quien también deseo conocer”. (Martínez. P.78).

El coquítao Cosijoeza, muere en Zachila en 1529 a los 72 años y es enterrado en Mitla en un lugar hasta ahora desconocido. Su hijo Ñaatipa muere un poco antes, quien sería su sucesor, en Tlacochahuaya durante su boda con Guielachi hija de Baaloo, coqui de aquella comunidad. Truncándose la estirpe zapoteca, quedando la sucesión de Zaachila en manos de un linaje ñuusabi, quien gobernará bajo las nuevas leyes coloniales impuesta por España.

Mientras Cosijopii en Tehuantepec es instruido por frailes dentro de los cánones de la religión cristiana, donde aprende la lengua castellana y el latín para acceder a los libros doctos del cristianismo, mostrándose muy devoto. Con la fortuna que aún poseía, financió en 1544 la construcción del templo y convento de Tehuantepec, por órdenes de Cortés; pues, aunque muchos de sus bienes habían sido confiscados por militares y clérigos ambiciosos, aún recibía “tributos de sus vasallos, grandes riquezas, que distribuía con magnifica liberalidad entre los mismos tributarios”. Pero poco a poco esas canonjías le fueron, “sin embargo reducidas posteriormente por los Virreyes sus menguadas rentas, en términos de no poder satisfacer con ellas las primeras necesidades de la vida”. (Gay. P. 183).

El despojo y las penurias de Cocijopii

El virrey Luis de Velasco, en 1555, autoriza que “Han de dar los pueblos de Tehuantepec y sus sujetos a D. Juan Cortés, Cacique y Gobernador, de sobras de tributos, cien pesos oro común cada año, la mitad por Navidad y la otra mitad por San Juan de Junio, de cada año, y no han de dar otra cosa alguna, ni comida, ni sementera, ni él lo lleve (lo tome), aunque se lo den de su voluntad, so pena de que lo pague con el doble para gastos del monasterio, y de suspensión de encargo y oficio por el tiempo que fuere la voluntad del Ilustrísimo virrey de esta Nueva España; y con esta tasación se dan por ningunas todas las tasaciones que están hechas”. (Arch. Nal. Vol. 4o, folio 140, vuelta. En: Gay. P. 216 y Martínez. P. 83).

De esta manera tan cristiana el virrey sometía a Cocijopii a la indigencia prácticamente, sin derecho a recibir caridad de nadie. Sin embargo, estos mandatos eran muy ajenos a las costumbres zapotecos y de manera subrepticia el pueblo le hacía llegar algunos bienes y alimentos para su manutención. Acciones que no pasaban desadvertidas para algunos mezquinos españoles que buscaban la manera de perjudicar al coquí binizáa en desgracia y beneficiarse de ello.

La persecución a la resistencia cultural de los pueblos originarios por las autoridades hispanas fue implacable. El exterminio de las manifestaciones culturales, fue a la par de los sabios, sacerdotes, médicos y todo aquel que persistiera en los saberes y pensamientos del mundo mesoamericano. La biblioteca de Mitla fue destruida y quemada, así como sus magníficos palacios fueron usados como establos por los sacerdotes que desmantelaron el edificio principal para hacer un templo católico, destruyendo extraordinarios murales de un edificio como nunca se ha construido hasta el presente en España.

Burgoa narra del auto de fe realizado en Teitipac donde el padre Grijelmo, por instancia del obispo Alburquerque, intentó por todos los medios convertir al Huijatóó de Mitla al catolicismo, pero no logrando su propósito lo condena, sin un juicio previo, a morir en la hoguera abrazado por el fuego, fingiendo que las llamas se prendieron espontáneamente pues, después dijo que solo pretendía asustarlos a él y a sus ocho ministros. Por tan bárbaro crimen este sacerdote fue considerado un santo creándose una infantil leyenda para recordarlo, por su cobarde acción, tenida por un acto heroico.

El Huijatóó, principal autoridad religiosa de Mitla y de una amplísima región mesoamericana, comparada con el papa del Vaticano por Burgoa fue sometida a humillaciones y escarnio por la bellaquería e ignorancia de los españoles fundadores de la nueva Antequera. Una vez asesinado por el padre Grijelmo, sus ministros de culto, los Copavitóó (Guardianes de Dios) fueron privados de sus recintos viéndose obligados a refugiarse con Cosijopii en Tehuantepec, después de la muerte de su padre Cosijoeza. El Coquitao del istmo, pese a sus votos de fe católica les abre las puertas de su residencia y los hospeda; brindándoles refugio y protección de los desalmados cristianos de toda calaña.

La crueldad de los jueces dominicos

La presencia de los Copavitóó, que tendrían un rango similar a los cardenales de Roma, en el hogar de Cocijopii, despierta las sospechas de las autoridades religiosas de que había vuelto a sus antiguas prácticas religiosas, y con el argumento de que un español disfrazado de indígena se infiltra en la casa y presencia una ceremonia en presencia de las imágenes divinas de los binizáa. El cura de Tehuantepec de apellido Santa María, ambicionando los bienes que se decía aún poseía Cocijopii, lo denuncia al obispo Alburquerque de continuar practicas de idolatría, requisándole todos sus bienes, confinándolo al convento que él había mando construir y a la cárcel a los Copavitóó, como si se tratara de vulgares delincuentes.

Este suceso, despierta un gran descontento entre la población de Tehuantepec y comunidades circunvecinas, quienes se hacen sentir en Tehuantepec amenazando con un levantamiento sino liberan a su dignatario. Pero nuevamente Cocijopii les habla diciéndoles “conozco su fidelidad, gratitud y el amor de mis vasallos, quienes espero no quieran agravar mis penas: hace muchos días os anuncié que acabarían llos Reinos y Señoríos de esta tierra con la venido de unos extranjeros, que a su dominación nos tiene sujetos. Esta fue la determinación de lo alto, a la que no es lícito resistir; ya se ha cumplido...

...nada remediaréis vosotros con vuestros clamores; antes bien, si algún exceso metéis, quedará empeorada la condición en que vivo, y vosotros mismos reportaréis castigos que colmarán la medida de mis sufrimientos”.

“Convencido de que me amáis, os mando que obedezcáis el nuevo orden de cosas y que os aquietéis”. (Gay. 218)

Palabras que no conmovieron a los españoles ahí presentes, pues su crueldad por la ambición perduró los trescientos años de colonialismo y los doscientos años después, hasta el presente, por sus descendientes, pues los pueblos indígenas han sido tratados y sometidos igual o peor que en aquellos tiempos.

El obispo Bernardo de Alburquerque, pretende someter a juicio a Cocijopii y a los seis sacerdotes Copavitóó encarcelados, nombrando a dos frailes dominicos para ser los jueces que someterían a muerte por apostasía a los procesados: Juan de la Mata y Juan de Córdova, de quien se sospecha fue comerciante de esclavos africanos antes de tomar los hábitos de dominico y depuesto como cura por su crueldad. Sin embargo, Cosijoppi en sus años de adoctrinamiento cristiano aprende a leer y escribir el castellano y conoce los libros sobre las leyes hispanas, argumentando que no puede ser enjuiciado por personajes de baja alcurnia, pues él como dignatario del más alto rango, sólo podría ser juzgado por el propio Rey de España o miembros de su corte a quien se había sometido.

El invicto Coquitao y el fin de una Era

Esta afirmación de Cosijopii, apegada a los cánones jurídicos europeos, deja atónito al obispo Alburquerque, quien se dijo había sido amigo del dignatario binizáa. Y después de deslindarse de la justicia eclesiástica de macabra fama, Cocijopii es trasladado a la ciudad de México donde será juzgado por la Real Audiencia de la Nueva España “del que obtuvo, después de negociar un año entero con grandes gastos, sentencia definitiva que lo condenó a perder sus pueblos, oficio y rentas.” (Gay.P.218) No conocemos estas sentencias de primera mano, pero es poco creíble, pues Cosijopii ya había sido despojado de todo y solo le habían condenado a recibir una pensión de cien pesos anuales. Lo que quizá no quiso decir Francisco Burgoa, quien da esta información, es que la Real Audiencia que llevó el juicio durante un año, tuvo que solicitar a un oidor o juez de la corte del Rey para llevar el caso y quien finalmente absolvió a Cocijopii, pues lo que se dice que perdió, ya se lo habían quitado y lo que el obispo Alburquerque y los españoles de Oaxaca deseaban era verlo morir en la hoguera, como fue el fin de los seis ministros Copavitóó de Mitla, condenados por el malvado Juan de Córdova y su compañero, después de actos humillantes impuestos por las crueles leyes de la diabólica Santa Inquisición.

Podemos estar seguros que el dictamen de la Real Audiencia fue un duro golpe para las engreídas autoridades eclesiásticas y civiles de la Nueva Antequera pues no soportaron ver regresar a Cosijopii invicto, quien derrotó a los españoles con sus propias leyes y esto le abonaría a recuperar el prestigio perdido y levantar la moral de los pueblos oprimidos por la pléyade de invasores hispanos que los explotaba sin ninguna piedad cristiana. Este resentimiento de las autoridades locales, no permitieron que Cosijopii llegue a Tehuantepec triunfante, por lo que es asesinado cuando pasa por Nejapa, a una jornada de camino de su residencia en el año de 1563. (Carriedo. 1910).

Como en toda historia oficial, prevalece el empeño en convencer a los lectores de la versión de quien ostenta el poder, y en este caso no es la excepción, cuando se dice que Cosijopii falleció de un derrame cerebral, aunque Burgoa y Gay dejan abierta la posibilidad de que fue asesinado “envenenado por las autoridades de la época”. (Martínez. P. 90), como sucedió con Benito Juárez Maza, después de retornar de la ciudad de México a donde acudió a darle su respaldo a Francisco I. Madero después de su triunfo electoral, oficialmente muere de un ataque al corazón, pero trascendió que había sido envenenado, para ser sucedido por un hacendado porfirista Miguel Bolaños Cacho. La verdad oficial siempre llevará la mancha de la sospecha.

El dolor del pueblo binizáa por la muerte de su Coquitao Cocijopii, cancela toda esperanza de libertad y respeto a los derechos culturales y políticos de una milenaria sociedad y con él se cierra un capítulo de la grandeza de una civilización que fue diezmada y desmantelada desde sus cimientos por gente bárbara quienes hasta hoy insisten en que vinieron a civilizarnos con violencia, terror y explotación.

Oaxaca, 4 de junio de 2020.

Juan de Dios Gómez Ramírez / Binigulazáa